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Mi blog. Un espacio en donde expondré muchas de las cosas que me gustan, disgustan e impactan.

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Florcita extinta.
A dos casas de la mía había una botica, su nombre era Tito, Botica Tito. Lucía un lindo anuncio luminoso vertical colgado de un poste azul, al lado del único árbol de mi cuadra. Recuerdo que Maruja y yo fuimos a comprar una caja con salvado de trigo, ella siempre lo consumía y era tiempo que yo empieze a compartir el hábito. Luego de obtenerla noté en una de sus lados tenía una cuchara llena de ese afrecho castaño. Saludamos al vendedor, nos conocía tanto a mi mamá como a mí; y al voltear dos niños con su padre ingresaban al local, no pude contenerme en saludarles, eran ellos, mis amiguitos del salón. Aquellos que veía todas las mañanas durante mis clases de 2do grado de primaria. Lusían y Fiorella. Les pregunté qué hacían por el barrio a esas altas horas (7pm), respondieron que vivían a la vuelta de la esquina, en una quinta estrecha. Nos despedimos luego que nuestros padres se conozcan y saluden.


No podía salir de mi asombro, mis amigos del salón vivían a la vuelta de la esquina, y yo que pensaba estaba solo, incluso en mi barrio. Se lo conté a mi abuela y no detenía mis ganas de ir a verles pronto para jugar, conversar e incluso salir al parque Torres Paz, para trepar algunos árboles o jugar a las escondidas como siempre había querido y no había tenido con quien. Al día siguiente un tico guinda, que fungía de movilidad escolar, llegó por mí tocando el claxon y se estacionó en la esquina. Yo rápidamente tomé mi lonchera de Los Picapiedras llena de galletas pícaras y panes con mantequilla mientras sujetaba fuertemente mi mochila, la cual llevaba los cuadernos mejor forrados en todo el aula. Misteriosamente el tico guinda volteó la esquina y se detuvo en la puerta de una quinta. Sí, era el papá de mis amigos, estaba saludando y ordenando pongan las maletas de sus hijos en la parte posterior del auto, previniendo y evitando cualquier incomodidad que sus hijos pudieran experimentar. Les saludé y el viaje continuó, en medio de conversaciones académicas, directo hasta el colegio.


Britney Spears - ...Oops I did it Again.mp3
                                                                         
La canción que me pedía le enseñara a bailar.


Durante las clases nos llevábamos bien, conversabamos mucho, tanto que nos  esperabamos para sujetarnos la parte trasera de nuestras chompas uno tras otro en la fila que cruzaba el patio en dirección a la reja de salida. En las tardes solía almorzar mis dos platos de fondo luego de ser recibido por mi abuela y mi perrito, Pitufo; y si tenia permiso iba hacia la quinta, donde trepaba algunos escalones de fierro para llegar al timbre del interior número uno. La pasabamos muy bien, ambos teníamos televisión por cable y nos gustaba recrear algunos programas de ahí, entre ellos el más memorable "El templo Escondido". Su casa tenía muchas puertas, escaleras, barandas y closets empotrados asi que era ideal para rellenas los juguetes de playa con papelitos trozados y asi, fabricar inocuas trampas capaces de caer al no tener cuidado en el circuito



A las 4 de la tarde, ellos tomaban su taza con leche, era una acto religioso y obligado, no comprendía por qué, pero muchas veces me daban una a mí también. Era muy rica, y siempre la dejaba vacía en el lavadero de su pequeña y acojedora cocina. Por cierto, tenian cosas extrañas para mí, un hervidor de agua rectangular con cañito dosificador y luces rojas, una caja metálica sobre la cocina e incluso un rincón en la sala lleno de botellas coloridas, no sabía para que las ponían ahí, pero definitivamente era muy diferente a mi casa. Luego de horas de jugar al taxi en los escalones de la escalera, al crucero en el camarote del cuarto y a los espías pegando las antenas de los walkie talkies al mango de una sombrilla puesta cerca a la azotea; alguien de mi familia me recogía a las 6 o 7 de la noche, justo en la mejor parte del juego. No podía quedarme más. Segun mi madre, era demaciada conchudez y estaba bien que vaya, pero sus padres también querían descansar, asumía. Me iba triste con la intención de hacer mis tareas, pero prometiendo volver a jugar tan subrealistamente.

Fue gracias a Lusián que yo aprendí a montar bicicleta. Ellos
eran dos hermanos y tenían dos padres, a diferencia mía que sólo tenía una mamá y ningún hermano. Los mellizos durante ese verano habían estado yendo al parque para aprender a montarlas. Yo también iba, sólo que a verles y trotar a su lado mientras pedaleaban, al menos para conversarles, ¿no? No me molestaba. En una oportunidad Lusían me ofreció la suya para intentarlo, esta era más baja, no tenía el asiento como la de su hermana. No fue fácil, pero luego de muchos intentos y sensaciones de flote y mareo logré dominar el timón mientras el desnivel del suelo me llevaba hacia adelante. Dos meses después ya era un experto en dar vueltas al parque y hasta en llevarla dos cuadras más allá, a su casa.



Los años pasaron y yo tuve que cambiar de colegio, cada vez nos alejabamos más y más. Luego de unos tres años nos hablabamos muy poco, aunque algunas veces algunos chicos que habían estudiado conmigo iban a su casa a hacer trabajos o ver películas, era ahí cuando podía saludarles. De todas formas eran mis vecinos, aunque a diferencia de otros niños yo no salía a jugar al barrio o pasar mis ratos libres en la calle. Asi que nuestros acercamientos sólo eran los oficiales, se reducían a tres: cumpleaños, navidad y año nuevo. En los dos últimos reventabamos cohetesillos, unos chinos que su papá conseguía en su trabajo. Yo encendía sólo lo pequeños porque me mariconeaba. Lusián, su primo y su papá sí lograban encender aquellos largos dentro de botellas de vidrio produciendo silvidos agudos y ráfagas fugaces en el cielo barranquino, siempre me quedaba sorprendido por el show gratuito que me regalaban. Nos despedíamos más o menos a la 1 de la mañana e iba directo a casa para dormir.



Volví a estudiar con ellos al entrar a cuarto de secundaria. Estabamos más grandes, pero aún nos respetabamos tan infantilmente que nunca tocábamos temas sobre sexo, alcohol o drogas. No vocalizabamos lisura alguna, palabras en doble sentido ni mucho menos comentabamos sobre fiestas. Era extraño, nuestras vidas había evolucionado, pero habíamos congelado nuestra relación en las épocas del Fantasma Escritor. A medida que iba conociendo a más personas en el salón, dejaba de sentarme tras Fiorella, con quien más hablaba, e iba junto a los chicos desordenados con quienes conocí el mundo real y pasé increibles y inolvidables aventuras adolescentes. Así continuó pasando el tiempo hasta llegar el momento en el que sólo nos saludabamos de vez en cuando, sin embargo aún éramos vecinos y pese a haber terminado la secundaria nos frecuentabamos, especialmente para acompañar a Fiorella a su universidad; sus padres y ella temían por su integridad y es que su soplo al corazón podría agravarse a razón de la ansiedad y nadie podría notificarles de su estado.



Una operación era lo que ella necesitaba, una con relativa urgencia, para mejorar el funcionamiento de sus ventrículas, que ya estaban algo comprimidas por el paso de los años. Si no lo hacían, los médicos pronosticaban algunos problemas. Su mamá, una gran mujer, valiente y sumamente amorosa con ella, quería, como toda madre, su bienestar; así que aceleró los trámites para la operación. Yo tenía un tío cardiólogo trabajando en ese lugar, pero no estaba para entonces en Perú, asi que, se me hizo imposible ayudarle a conseguir una cama. El clima general en los conocidos de Fiorella era de tensión. Todos queríamos la operación fuera exitosa y que su vida sea mucho más fácil y libre de lo que ya era.



Una noche de Mayo a fin de mes. Recibi una llamada, era Lusián, - qué extraño - una voz llorosa, desesperada y exceptica sollozaba diciendo: - Kikin, Fiore.... ven a la casa, ¿ya? La Fiore - . Fiorella había muerto. Fue una hemorragia interna. Luego de la exitosa operación, su cuerpo no soportó mucho las suturaciones y ralos cuidados intensivos que le dieron en el hospital Edgardo Rebagliati. Cuando entré a su casa, estaba en shock. No quería llorar. No lloro cuando alguien muere, sin embargo presioné mi corazón y sollozé abrazado a Lusían y su madre, intenté preguntar qué harían con ella y cómo pasó, luego evité pedir más detalles, no quería sobreincomodarles.


Han pasado dos años ya, las cosas han cambiado mucho desde  entonces. Su papá es más pacífico, su hermano ha logrado superarlo de mucho, trabajando fuertemente y su mamá es muy valiente. ¿Saben? Siempre admiré a esa familia, porque ellos tenían muchas cosas que yo no, y ahora continúan teniendo una diferencia: Unidad familiar y amor de conjunto.

La entrada que he escrito ha sido larga porque el tiempo que conocí a Fiorella fue prolongado, más de 10 años juntos, años infantiles, experiencias que valen el doble y la experiencia de sentir tener una hermana, fueron intentadas resumir en esto.

Este mes, Mayo, es el aniversario de su muerte, y esta entrada es mi humilde homenaje para la chica más pura, buena, sincera y limpia que he conocido en toda mi vida humana. Sé que cuando la gente muere hablan maravillas sobre ellos, pero esto, créanme, esto sí fue real. Fiorella, gracias por haber aparecido y demostrarme que los ángeles en la tierra tienen una función importante: Ablandar los corazones de aquellos que aún no han reaccionado.

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El disco que hacer volar.
A mí me hicieron sufrir en el amor, mi primer amor. No fue apropósito, eramos muy jóvenes para entonces, y yo chillaba por falta de cariño y atención. Durante el tiempo que empezé a hacer mi auto-terapia, un amigo mio, Renzo Manrique, me ofreció un disco rojo al ir a visitarlo a su casa. - ¿Qué es esto? - dije.

Él - Ahh, es un disco de música electrónica, pero no de la común, es relajante. Te juro que si duermes escuchándola al día siguiente despiertas con una sonrisa - Sonaba muy bien la propuesta. No tenía el valor para pedirlo prestado, felizmente él me lo facilitó con buena vibra.



Al llegar a casa tomé mi discman Sony que Maruja me había comprado por navidad. Le amaba y era mi mejor amigo para entonces, me acompañaba para todos lados el aparatejo. Luego de ponerle las pilas nuevas introduje el disco misterioso. Fui a la azotea, donde me encantaba estar, sólo. Casi en la calle, pero a tres pasos de mi cuarto. Era otoño, pero no hacía tanto frío como en estos días. Comenzó la primera canción. No tenía ni idea ni recursos para saber qué nombre tenía; sin embargo sonaba bien, bastante extraño comparado a lo que estaba acostumbrado o a los que imaginé sería, a medida iba avanzando el disco era más sabroso. La describo como una mixtura de estilos a veces muy diferentes, cantaban repetitivamente pero no tanto como en un techno o un diva trance track. Esta música me estaba haciendo volar y lo confirmaba cada vez que veía el horizonte, entre palmeras y palomas.



Algo similar a lo que producía en mi mente el disco Play


No detuve en ningún momento el CD, pasé la tarde así. No tenía internet en casa para entonces asi que sólo me quedó imaginar la apariencia del genio productor de este disco extraño. Me encanta caminar y para entonces también lo hacía, asi que al día siguiente tomé mis aparatos, los cuales escondi entre mis ropas; discman en bolsillo izquiero, audífonos bajo la gruesa capucha verde con negro que me gustaba usar y energía para caminar rumbo al malecón, donde tendría inmejorables imágenes para hacer videos musicales con mi vista. La pasé genial y a medida que lo repetía me sentía más alternativo en todo sentido. Era muy normal ver a Kike a los 16 y 17 años caminar ritmicamente por las calles solitarias durantes las tardes, de 5pm a 7pm, cerca al mar escuchando y gesticulando la letras de la canciónes (o las que yo imaginaba eran) o simplemente actuándolas. El hábito se convirtió en una necesidad y me ayudó a reposar la mente, asi como valorarme más y curar mi corazón.


Meses después a la primera escucha supe, de casualidad navegando en la internet, quien era el artista. Su nombre era Moby. Moby, hasta el nombre lo tenía raro. Era joven, blanco y calvo, o al menos se pelaba la cabeza. El disco que había formado mi vida y ayudado a hacerme mejor se llamaba Play y había ganado algunos premios. Era como el símbolo de su éxito electrónico vangüardista durante los 90s y vaya que lo merecía.

Luego de Play vinieron otros, como Hotel y Last Night, buenos plasticones, pero ninguno se compara con el sonido bizarro de Play, y es que cada uno tiene diferentes clases de flujos y energías. No son nada comparables y la idea es evolucionar. A Play lo tengo en mi PC, no sólo a él sino también al disco extra que apareció: Play: B Sides, excelente, excelente. Asi comenzaron muchas cosas en el mundo electrónico. La primera: darme cuenta que la electrónica no tiene sólo beats y sonidos eternamente repetitivos, sino un submundo más amigable, cálido y libre.


El disco Play junto a otros, conforman mi discoteca básica de recuerdos. Cada uno de ellos me recuerda un aspecto específico de mi vida adolescente entre confusiones, llantos, alegrías y luchas por independencia. Estos trajeron a otros parecidos luego y así se hizo una red interminable que ha sido desarrollada durante todos estos años. Hablaré del resto de discos en alguna próxima entrada, mientras tanto les debo decir: escuchen a Moby, es genial. Les prometo que si imaginan ser una pluma pequeña y llevadera cada track les levantará en peso y llevara flotando hasta la estratósfera de sus sueños.

Gracias Moby, gracias Renzo.
Gracias vida.
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Como ya habrán leído, yo crecí en los años noventa. Claro, durante el gobierno de Fujimori y los últimos apagones en la ciudad. No es tampoco ningún misterio la música que escucho, anda regada por todo este blog e incluso metida en mis páginas personales. Sin embargo me ponía a pensar hace algunos días sobre la influencia que tiene una pregunta en una conversación casual: ¿qué clase de música te gusta? - imagino yo, podría ser una simple y llana pregunta más con la intención de mantener la conversacion viva, pero no. A mí no me parece que sea sólo eso.

Me encanta analizar las cosas, y encontrarles el lado psicoanalítico y confieso que para mí la respuesta recibida revela muchas cosas sobre la persona o al menos me acerca a lo que creo será él. Cada música tiene su propia personalidad, asi como la electrónica es símbolo de desenfreno, libertinaje, bailes repetitivos y predispoción al grito. Las baladas son símbolo de respeto, orden, introspección y sueños de amor. Cuando alguien me dice que sus favoritas son las baladas pienso: "Wow, este tipo le encanta el amor y sufrir por él" asi como si algún otro humano me responde que le encanta el reggaetón y la salsa significará para mí que es una persona que anda escuchando radio Okey en sus ratos libres, emocionándose porque los locutores hablan como marcianitos, que sabe pelear y llama a sus amigos como "la Stephanie" o "el Yordi".

No me gusta estereotipar, pero se me hace inevitable pensar que el sujeto en cuestión sea la excepción a la regla. Ok, Continuemos con más casos. Si alguien le gusta la música pop de seguro o es una chica muy americanizada o es un hombre homosexual, aquel que imita a las cantantes con sus gestos, bailes y hasta ha aprendido algunas coreografías para ensayarlas en su cuarto a puerta cerrada. Y si a alguien le gusta, ¿le gusta el Metal? mi mente lo relaciona con personas de más de 20 años que crecieron rodeados con mayores (al igual de lo que pienso de los fans del synth o techno), subersivas, son desordenadas, gustan de tocar guitarra y toman por hobbie.


A medida que leo esta entrada me pongo a pensar, ¡qué objetivo eres, Kike! Pero debia comentarlo, ya que me llama el atención cuanto puede hacer la necesidad por tener todo controlado, la ansiedad por querer ir más allá de lo nombrado y no dejarse llevar por una simple respuesta delgada, sino, más bien, por una con fondo y coherencia.

A mi me gustan la electrónica, el pop, un poco de metal, goth, punk y para sazonar su rica 80s con reggae roots, lo cual imagino me haría un experimento químico con dosis pequeñas de cada uno de los ácidos y solventes.

Asi es la vida, cada uno con su tema. Cada parte de nosotros comunica algo y a veces es más que complicado detenerlo y/o evitarlo, Es algo inconsciente, lo cual produce grande oportunidades, si tienes las herramientas, para conocer más a fondo a las personas ¿no?
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10:32am ando retrasado en tiempo. Los autos corren para pasar en luz verde el próximo semáforo, mientras que las coaster van sigilosas con la intención de quedarse en el paradero como quien no quiere la cosa y atrapar a más clientes. Yo, yo sólo quiero esperar a que algun semáforo cuadras atrás me haga el favor de detener el tráfico para, así, evitar mi tardanza sea más obvia. Minutos después se hace real, el flujo de transporte se ha detenido, es momento de pasar, lentamente, pasar.


Hace una semana cruzar esa parte de la ruta era para mi cerebro un evento desapercibido, ahora es uno de mis más grandes logros y esfuerzos. Pasar con energía por esa zona entre jardines, 3 pistas más, además de la ya relatada, una reparación de desagüe y decenas de personas apuradas es lo que hace de mi mañana una verdadera aventura. Subiendo a la coaster los pasajeros me miran con extrañeza, tal vez piensan que voy a venderles caramelos, o que el cobrados intercederá por mí pidiendoles me cedan su asiento. - pobre muchacho, ¿qué le habrá pasado? ¿siempre habrá estado asi? - se preguntarán.


Todo comenzó hace una semana y media, todo estaba en su lugar, sólo que había un dolor, un malestar. Decia era normal que era parte de alguna mala postura o producto de mi ansiedad. No le tomé atención y continué caminando bravo y valiente por las calles de Miraflores y Barranco. Mi tránsito diario que, debo aceptar, disfrutaba mucho pese a que se había convertido en un calvario el hecho de luchar contra el tiempo y Maruja todas las mañanas.

La zona continuó molestando y yo ya empezaba a preocuparme. El cuadro terminó en un dolor tan intenso que imaginaba se me había roto algo dentro de la carne, o que al menos se me había salido de lugar alguna cosa. (Aún pienso eso)

Como saben, me encanta salir de noche, especialmente los fines de semana, me encanta estar con mis amigos y me fascina tomar alcohol con ellos. Hace dos semanas decía: "Wow, he salido tantas veces en los últimos meses que prefiero descansar. Es tiempo de detenerme en esta vida transgresora, caramba" y ahora, ahora lo produje. Debo descansar la zona, la cadera durante un tiempo mediano. Joder.

El traumatólogo supone es un esguince lumbar, torcedura le llaman algunos. Mi cojera es más que evidente, es un vaivén rítmico que engalana las calles, que hace mi presencia más que obvia durate mi viaje. Es una cojera que hace roche. Habrá que esperar nomás, dicen que todo pasa por algo y para algo, yo creo saber que está pasando conmigo y cómo debo solucionarlo, en una semana máximo lo haré, ya verán.

Todo esto para decirles: disculpenme. Quisiera estar con ustedes en las calles con las casacas sabrosas y frías, pero aun no puedo, aun no puedo hacerlo. Los cigarros y el ron serán recurrentes durante los próximos meses, aunque esté en una silla de ruedas.

Pórtense bien y tomense fotos, yo mientras tanto, los sábados veré El Show de los Sueños.

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Qué gran mierda.

He vivido en Lima durante toda mi vida y no puedo negar que una de las cosas que más resalta en el habla coloquial de mi ciudad, sobretodo de los jóvenes, es una palabra. Una que es tan polifacética y ambigüa que ciertamente merece una entrada entera en mi blog.



El diccionario de la Real Lengua Española le connota un significado de:



1. f. Excremento humano.
2. f. Excremento de algunos animales.
3. f. coloq. Grasa, suciedad o porquería que se pega a la ropa o a otra cosa.
4. f. coloq. Cosa sin valor o mal hecha.
5. com. coloq. Persona sin cualidades ni méritos.



Sin embargo en nuestra ciudad se le atribuyen muchos más. Es decir, esta palabra tiene como mierda de matices.



Stereo Total – Exakt Neutral.mp3


La palabra mierda deriva del latín merda, el cual significa excremento o rudo. Yo no utilizo la palabra mierda para referirme a cacana de algún tipo, sino como símbolo de extrañeza o asombro. Ok, hagamos esto más facil, ¿está bien?


Un sujeto A se sorprende de sobremanera con un evento. Él responderá a eso con un - ¡A la mierda! - Es aun más común lo diga si el suceso ha llegado a algún extremo de abundancia o falta.

El mismo sujeto A escucha a un sujetito B , lastimosamente éste último no se esta expresando bien oralmente, asi que el sujeto A dirá: - ¡No te entiendo ni mierda! - Lo que quiere decir que no sólo la palabra mierda se refiere a un extremo, sino que además simboliza a la nada. (Menuda confusión...)




Imaginemos ahora que el sujetito B continúa relatando su historia y A se indigna por la falta de claridad que tiene el sujeto B. Nuestro compañero A no está de buen humor últimamente asi que le responde - ¡Andate a la mierda, huevón! - Eso querrá decir que ahora toma una significación de rechazo, mandada al infierno e incluso repudio. Va variando.




A se retira muy enojado por pensar que su amigo le tomó como estúpido. Asi que va furioso hacia el paradero y, para cuando esta esperando su bus, un vendedor le mira con asombro por la manera agitada con la que respira. A no soporta más y le retorna con un - ¡Qué mierda mirás, oe! - Esta vez la palabra enfatiza el sentimiento. O sea también se utiliza como una palabra auxiliar. - Chúpate esa mierda, eh.



Nuestro amigo A llega a casa luego de un largo viaje. Ha sido un extenso día de labores para él, asi que luego de entrar a su dormitorio replica solitariamente Debo tomar una ducha, puta madre. - ¡Estoy hecho mierda! - Gracias a la florida labia del muchachito, ahora podemos notar que mierda expresa, también; agotamiento, extenuación, sentirse o ser un esmirriado. (¿O sea que no significa que está defecando? ¡ow! )




Nuestro compinche demora muy poco en tomarla, a razón de su prolongado cansacio y por el poco ingreso mensual que recibe. Eso lo inferimos al escuchar un - Mejor me baño al toque nomás, el agua está más cara que la mierda, carajo - Eso quiere decir que la mierda tiene un valor, no es tan despreciable como suponíamos. La mierda es valor y desprecio a la vez. Vaya dilema. Nuestra palabra de estudio está teniendo una basta variedad de significancias, no lo podemos negar.



Luego de una merecida siesta, A recibe una llamada. Es el tipito B. Es para excusarse ya que había sido víctima del efecto secundario de una pastilla anti-alérgica, lo que le había causado una somnolencia imposibilitadora del buen habla. A seguía enojado por lo sucedido horas antes, tanto que sólo respondía con monosílabos. B se incomodó tanto que antes de colgarle, dijo - Eres un resentido de mierda, huevón - Ahora es nuestro segundo personaje quien nos comparte su sapiencia. La palabra mierda toma la forma de intenso, exagerado, agudo esta vez.



¡Vaya! Como vemos le damos como mierda de significados a esta palabra. La historia de los tipitos sólo nos muestra unas cuentas. Sólo es un contexto, una escena, pero estoy más que seguro existen muchísimas más de esas. Usos tan impredicibles que ni nuestros compañeros de párrafos anteriores hubieran podido imaginarlas. La palabra mierda está presente en más expresiones de las que pensamos, es usada en todos los estratos y sin exclusividades. Siento que es una palabra que unifica, iguala y limeñiza al hablante.


Y bueno, luego de haber escrito tanta mierda es momento de descansar. Tal vez no haga ni mierda en unos momentos más, pero al menos alguna mierda se me ocurrirá para pasar el rato. Ustedes no sean mierdosos, pues. Intenten compatirme alguna significación diferente para nuestra palabra de mierda. ¡Hagamos mierda esa sección de comentarios! Go!

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Las tardes de TNP
En los 90s yo era un niño que llegaba por las tardes en la movilidad escolar con un sólo propósito (aparte de almorzar): encender la televisión y sintonizar el canal 7. Emisora que desde las 2 hasta las 6pm transmitía su programación infantil. Una vez instalado casi nada me podía mover (excepto un pan francés con margarina Manti).

Entre los programas transmitidos está el megaarchiconocido Puedo hacerlo Yo con Noppo y Gonta, con su Dekiru kana con esas adictivas bolas de arroz; 1,2,3 Matemáticas  con Nico y Tap (el cual me hacía recordar mucho a Sedapalito) o el Teatro de Marionetas (NHK) represantando historias orientales con aquellos muñecos de tan peculiar caminar. Éstas lograron cavar en nuestras memorias infantiles de una manera jamás sospechada.



Bertha, The Machine (TV Theme).mp3




Pero tenía otros preferidos además de los anteriores: La Familia Ness, por ejemplo, con ese estilo de vida tan escandinavo (debo decir que ellos serían los unicos reptiles con pelo que mi niñez vió) o también la maestra Yolanda con sus Niños en Crecimiento siempre cultivando valores con esa paciencia de beata. Obviamente estaba mi amado Jimbo Jet-set representando a los que nos sentíamos rechazados y desvalorados en nuestra corta vida y ese Francés gótico llamado: Ernesto, El Vampiro; fomentaba la interpretación al no hablar español siquiera, además de nuestra capacidad para discernir cual era una de sus constantes pesadillas o cual no.



Lugar aparte tiene la Británica Penny Crayon, quien pasaba la mayor parte del tiempo dibujando/creando comida e increiblemente no engordaba, razón por la que deseaba su mágico crayón para obtener mis necesarios Tor-tees Naturales y así evitarme el viaje hasta la esquina (1 casa) para comprarlos, o en su defecto seguir explotando a La Máquina Bertha haciendo me produzca ilimitados productos Chippy, claro, con la condición de ser atendido por el robotito de su fábrica, según yo, el primo de Arturito; y es que debía mantenerme pegado frente a la televisión a como de lugar.

Otros programas me advertían había llegado muy tarde o muy temprano a casa, tales como Las Fábulas del Capitán Oso Azul, quien relataba sus aventuras a sus tres sobrinos durante las noches junto a Enrique, el tonto; en ese barco encallado con desague(?). Sobre El Gato de Henry sólo recuerdo que era lo suficientemente extraño para encantarme y, por cierto, hablando de olvidos había un programa titulado: El oso, el tigre y los demás, del cual sólo tengo algunos flashes en la memoria. No recuerdo ni la trama ni algún sensación pasada, es una verdadera lástima. Situación totalmente opuesta a lo que me produce Garfield y sus amigos. Una de mis favoritas entre favoritas, con ese humor tan ácido e irónico aprendía a odiar a los perros desde las 4pm (hora de unos buenos panes con mantequilla imaginando eran porciones de Lasagna con carne).


Debo decir que entre todas las caricaturas relacionadas a este tema.habían unas muy especiales: La casa voladora. La cual andaba predicando catolisísmo por donde llegase la señal de manera muy futurista, aunque, debo aceptarlo, de una manera insuperable, junto a ese adorable robot, el cual tenía su versión bamba en El Super Libro. (Serie extrañamente parecida a la anterior)

Podría pasarme 3 entradas más comentando sobre los programas durante inicios de los 90s enTNP y es que cada uno de ellos tenía su día y hora establecida que yo, como fanático acérrimo, había aprendido mejor que la tabla del 6.
Programas como Christopher, el cocodrilo; Bip Bop; Benito y Cecilo, Underdog; Noe y Nely, Bebé Huey, Ric Raven, la maravillosa, Spider! e, incluso, Telematch fueron a lo largo de los años parte del crecimiento de mis contemporáneos.


Como es obvio esta entrada está dirigida exclusivamente hacia mi generación y soy tan categórico en afirmarlo porque sé que nunca más repitieron los programas en TNP (ni lo harán) , excepto en TV Piura, pero sólo fueron algunos de ellos y hace muchos años.
Por mí no queda más que agradecer a los encargados de la programación del canal (sé que llegará a su pantallas) por esas épocas, incluso a Fujimori, si fuera necesario, por habernos ofrecido esa grandiosa programación entretenida, artística y hasta cultural (léase que fue acá cuando aprendí existía una hora del té durante las tardes.)

Ahora en ese horario sólo nos queda Nicolasa, esa marioneta china manejada por un colombiano, como oculto símbolo de nuestro pasado televisivo infantil.
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Los cuervos setenteros.

Mi gusto por el cine independiente comenzó hace ya varios años, cuando iba a proyecciones o disfrutaba de él en algún valiente programa sin afán de raiting.
Entre mi búsqueda por buenas películas me topé con un interesante video que llevaba de fondo una canción con un extraño acento anglosajón. Era Jeannete, no había duda. Aquella cantante Britanica que Maruja, mi madre, ufanaba por haber sido nombrada como su más impecable imitadora durante sus años de Universidad.

La canción esta vez no era Corazón de Poeta, sino ¿Por qué te vas?, me encantó el ritmo y estilo independientemente oldie asi que decidí tomarle atencíón imaginando era un videoclip, pero no lo era exactamente. Era un extracto de la película "Cría Cuervos".



Cría cuervos es una película, a mi parecer, maravillosa. Filmada en 1975 y dirigida por el español Carlos Saura. Ésta guarda una muy bien llevada fotografía, historia y musicalización. La atmósfera que que proyecta oscila entre lo weird, lo vintage y lo inoscentemente perverso.


Logré verla hace algún tiempo y ahora me preguntaba ¿por qué me captura tanto esta cinta? y la respuesta parece estar en el bienestar que siento al ver el apacible estilo de vida de hace 30 años atrás, aquel con sus infantiles juegos tan auténticos y personales. Me captura también esa hogañera vida bailando como si no importara el tiempo, tocando el piano a la media noche o expresando amor entre padres e hijos con una entrega digna de plagio.


En "Cría Cuervos" el silencio entre los guiones y el orden pulcro de los personajes, para casi todo, expresa paz y franqueza, de aquella no se encuentra fácil al ver una cinta comercial en estos tiempos.
Era un hecho que la magia de los años setenta, que yo no pude vivir, me secuestraba cada vez que me disponía a ver el filme; y me gustaba.


Además, ¿cómo no quedarme hipnotizado si estaba esa misteriosa niña siendo protagonista? Ana. Expresaba un rostro de bondad y misterio incomparable. Su nombre real lo supe luego, era Ana Torrent, casi igual al de su personaje. Esta muchachita, por cierto, era como una versión (físicamente hablando) infantil de Joy, una de las vocalistas de Sonoradio, mi banda peruana de electroclash favorita. (No podía dejar de comentarlo, el parecido es colosal para mis ojos.)

La pelicula transcurre cuando el personaje de Geraldine Chaplin, (la hija de Charles con su última esposa) rememora su infancia y, buscando una respuesta a la extraña muerte de su padre (de la cual se siente responsable), concluye tiene dones especiales.
Ana tiene una abuela. Ésta me recuerda mucho a la mía, por varias razones: su parentezco físico, su agrado por escuchar música en su dormitorio, esa obvia prótesis dental que no calza perfectamente tras sus arrugados labios y sobretodo, ese dolor interno que siente por no poder morir de una vez por todas. La confusión mental por ya no saber lo que continúa.

Tiempo después descubrí que no sólo a mí me gustaba aquel celuloide, sino que, en sus años de estreno, había ganado varios premios, entre ellos uno del jurado en el Festival de Cannes en 1976. Lo sé, y muy bien, los premios no definen una buena cinta, pero me dió un gran referente el hecho que ésta haya llegado a obtener varios reconocimientos.
Como ven, me impactó mucho la película, la recomiendo categóricamente. Sólo pude encontrarla en baja calidad mediante internet, la ví y no negaré la hipnosis fue inevitable. No imagino como será cuando visite "Polvos Azules" y obtenga mi copia.


Mientras tanto les dejo una de mis escenas favoritas de la película. Tenía tanta espectativa para saber si sucedería el desenlace predicible que debo compartir esa sensación ahora mismo. A propósito, debo comentar intimamente que en algún momento hubiera querido estar en el lugar de Ana, y hacer ese tremendo ofrecimiento. ¿Acaso ustedes no?



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¿Qué? ¿Que ya debo escribir?


Wow! Hace muchísimo tiempo no lo hago y menos con una afán relajado y sin tanta presión por botar y reflexionar sobre lo que me ocurre. No hace mucho tiempo me convencí por crear mi propio blog, las razones certeras aún las cuestiono, pero sé que podrá ser chévere, interesante y hasta apasionante, conociendome.

Escribí mi primera entrada, y aunque me gustó durante las primeras horas la sentía demaciado analítica y compleja, asi que, decidí para gusto mío y de los que viven en mi casa (porque he detenido la estridente música), escribir una nueva.

Antes necesitaba lanzar todo en unos prolongados párrafos narrando, de manera complicadísima y quejona, lo que me sucedía durante períodos de tres meses, luego al pasar por tiempos nebulosos en mi vida empecé a dejar de hacerlo, pese a que sentía la necesidad. Soporté.


Soy una ensalada, sí. Llegué a esa conclusión y, debo decir, decidir el nombre para mi blog no fue nada fácil sobretodo porque debía considerar el nombre que (se supone) identificará para siempre mi blog personal. Era como nombrar al hijo que nunca tendré.

Las ensaladas me encantan, sobretodo las de frutas, las consumo hace 6 años en el desayuno como parte de mi transformacion naturista. Es lo primero que quiero probar al despertar y muchas veces es la razón por la cual me levanto de la cama. Ese sabor fresco, dulce, alegre, e inmensamente nutritivo me gusta tanto que he ideado mil formas de hacerlas.



Mis preferidas son las que llevan de todo, claro, lo que para mi es todo: yogurt descremado (porque se combina mejor con los jugos), harto salvado con germen de trigo, frutas secas, polen, miel de abejas, más de 6 frutas tropicales y su sinuosa linea de algarrobina para rematar. Maruja siempre las tiene preparadas cuando bajo por desayuno, no sé como lo hace, no sé si tiene una casa naturista oculta o si las prepara de madrugada sin que lo note, pero me encanta saber existirá una cuando me levante, hasta que ella viva, claro.



Una ensalada, asi no sea de frutas, es colorida, produce diferentes sensaciones, es sabrosa, saludable y encima es fácil de asimilar. Asi siento que soy yo y por ende será este blog.

Diferentes sabores, contrastes y nutrientes puestos en un recipiente.

Si no te gusta la ensalada, ¿por qué no pruebas de esta?

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